domingo, 28 de mayo de 2017

Imperator Hispaniae




En 1105 nació en Galicia un rey que iba a ser protagonista de su época: Alfonso VII. Contemporáneo de otro Alfonso, I el Batallador de Aragón, aunque más joven aquél de este. Hijo de Doña Urraca, la intrigante e inquieta reina de León, y de Raimundo de Borgoña.





Ante los éxitos de Alfonso I el Batallador, Alfonso VI, rey de León, acuerda casar por segunda vez a su hija Doña Urraca con ese guerrero de tanto éxito conquistador, aunque produciendo tensiones con la Casa de Borgoña. El arzobispo cluniacense de Toledo declaró nulo este matrimonio porque los dos cónyuges eran bisnietos del rey Sancho el Mayor. Todo era evitar la unión de los reinos que representaba este matrimonio. El nuevo matrimonio firmó un acuerdo declarando heredero de sus reinos para el hijo que pudiera nacerles y en caso de no tener descendencia lo sería D. Alfonso Raimúndez. La Casa de Borgoña propuso nombrar rey de Galicia a Alfonso VII apoyado por la nobleza gallega. Se produjeron diversas intrigas contra Alfonso I, incluso por Doña Urraca. Después de estos y de varios conflictos bélicos entre leoneses, castellanos y aragoneses, Alfonso I renuncia a su matrimonio “para no vivir en pecado” y acepta en León que quien fue su hijastro sea coronado rey.

Alfonso VII fue coronado en la catedral de Santiago de Compostela el 17 de septiembre de 1111. Desde 1124 Alfonso VII, con 18 años, armado Caballero de Compostela, empieza a ejercer su poder con decisión, ideas nuevas, sin las intrigas de su madre la reina Doña Urraca y alejado de las restricciones impuestas por el obispo Gelmirez.


Alfonso VII conquistó Burgos, ciudad símbolo de Castilla. Alfonso I acude con su ejército a defender su frontera ya que dominaba varias zonas de Castilla como la propia Burgos, Carrión y la línea fortificada del Ebro. Pudo producirse un conflicto de trágicas consecuencias entre los dos Alfonso. La mediación de Gastón de Béarn y del Señor de Bigorre impidieron este enfrentamiento con la firma del Tratado de Támara de 1127. En este acuerdo se fijan las fronteras entre ambos reinos. Alfonso VII renuncia a varias zonas de la ribera del Ebro (La Rioja, la mayor parte de Soria y casi todo el País Vasco) y reconoce a Alfonso I el Batallador como rey de Zaragoza y este reconoce a Alfonso VII la ciudad de Burgos, Soria y el título de Emperador de España (Imperator Hispaniae). Este fue un reconocimiento a la continuidad histórica y a la tradición visigótica reconociendo a Alfonso VII como legítimo heredero de la línea de Alfonso I de Asturias. Este reconocimiento de Emperador no era por la soberanía de los demás reinos cristianos sino por la primacía en el proceso de reconquista y unificación peninsular.


En aquella época muchas de las alianzas se hacían a través de los matrimonios y más si el otro cónyuge era de un territorio peninsular. Así pasa con el joven Emperador al casar en 1128 con Berenguela, la hija del Conde de Barcelona Ramón Berenguer III.

Tras morir Alfonso I el Batallador en 1134 sin descendencia (lega su reino a las Órdenes Militares de los Templarios y de los Hospitalarios), Alfonso VII aprovecha el vacío de poder y conquista Nájera, Calatayud y Zaragoza. Posteriormente, Alfonso VII cede Zaragoza a García Ramírez, rey de Navarra, a cambio de su vasallaje.







Consolidado su trono y extendido su influencia en los reinos vecinos peninsulares, Alfonso VII es proclamado Emperador en León el 26 de mayo de 1135 (fiesta de Pentecostés). Al otro lado de los Pirineos también es reconocido como Imperator  Hispaniae.

Centrado en la acción común con los reinos cristianos peninsulares, se acuerda la boda de Sancho, primogénito de Alfonso VII, con Petronila, hija de Ramiro II, rey de Aragón. Esta boda hubiera adelantado tres siglos la unidad de los Reyes Católicos. Sin embargo surgieron pegas: los grandes señores aragoneses y navarros no veían con buenos ojos ser súbditos del poderoso Emperador Alfonso VII, además el Papa se oponía al matrimonio del heredero leonés con Petronila, seguía obsesionado con la herencia de Alfonso I el Batallador a favor de los Templarios y Hospitalarios. Finalmente Petronila casó con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona y Caballero de la Orden Militar del Temple.



En Carrión de los Condes, se reunieron Alfonso VII y Ramón Berenguer IV reconociendo el segundo el poderío y superioridad del primero y le rindió vasallaje. Esta coalición no gustó al rey navarro. Para paliarlo Alfonso VII pactó nuevas alianzas a través de los matrimonios del Príncipe Sancho con Blanca de Navarra (1151) y a García Ramírez con Urraca, hija natural del rey leonés (1144). También estableció la denominada Paz de Valdérez (1140) con su primo el portugués Alfonso Enriquez. Este empleaba el título de rey que Alfonso VII sólo se lo reconoció a partir de 1143 a cambio de su vasallaje.



Alfonso VII libre de problemas con los reinos peninsulares, emprende nuevas campañas bélicas contra los almorávides. En 1139 conquista el estratégico castillo de Oreja (Madrid), y Albalete y Coria (Cáceres) en 1142. En 1144 asoló todo Al-Ándalus. En 1146, toma Córdoba. En 1147, conquista Almería, Calatrava (Ciudad Real), Uclés (Cuenca), y Baeza.  En 1151 Alfonso VII propone y firma con Ramón Berenguer IV el Tratado de Tudilén ó Tudején para el reparto y conquista de las tierras musulmanas para concentrar cada uno sus acciones a esos territorios: Levante y Baleares para la Corona de Aragón y el centro y oeste peninsular hasta la línea portuguesa para la Corona de León, con la suprema potestad y dominio de todas las tierras españolas para el Emperador. Siguieron las conquistas de Alfonso VII, así en 1155, ocupa Andújar (Jaén), Pedroche y Santa Eufemia (Córdoba).




Algunas de las conquistas andaluzas fueron efímeras volviendo a manos almohades como ocurrió con Almería en 1157. Este fue el año de la muerte de Alfonso VII, en agosto, con 52 años. Dos años antes había programado su sucesión entre sus hijos varones de Berenguela, su primera mujer: a Sancho III, su primogénito, le concedió Castilla, Toledo y la Extremadura castellana. A Fernando II, León y Galicia. Un rey que se había empeñado en unificar los territorios peninsulares bajo su corona, hace la partición de su reino tras su muerte. Así era la costumbre de aquella época.




Autores consultados:
(1)        Vaca de Osma
(2)        Luís Suárez Fernández

(3)        Menéndez Pidal

Ahora



Ninguna organización debería prescindir de los que piensan o de los que emprenden, aunque sean otras personas las que decidan si son esas u otras las acciones que se ponen en práctica.

Renunciar a la inteligencia, al pensamiento del otro, es condenar al fracaso a una organización por mucha historia que tenga. No adaptarse a los nuevos tiempos, a nuevas actitudes, a las nuevas iniciativas, es cerrarse a las nuevas realidades.

Hace unos días asistí a la presentación de un libro en la Sede de la Universidad de Alicante en la calle Ramón y Cajal.  Uno de sus ponentes fue Pepe Reig Cruañes, un amigo y - cómo el dice - un casi hermano.  Las familias Reig Cruañes y Rosser Limiñana tenemos lazos de amistad desde hace muchos años iniciadas por nuestros padres: desde Acción Católica en los años 60, con la Platajunta como oposición franquista, durante la transición española con posiciones diferentes desde el PSOE y la Democracia Cristiana, durante la democracia renovada desde 1975, con posiciones republicanas unos y monárquicas otros, ... Con todo, siempre ha primado uno de nuestros valores más importantes: la amistad. 

El título del libro: "Socialistas, ahora". Sus autores Pepe Reig y Fran Sanz. Abrió la presentación José María Perea con un discurso sincero sin nada que desperdiciar, con palabras claras, de las que llegan al alma. Emilia Castelló comentó con su verbo fácil detalles y pasajes del libro. Los autores más que del contenido del libro en sí hablaron de su filosofía, de las fuentes en los que se habían inspirado, de la realidad del PSOE en la España de hoy. Un discurso de los que piensan y claman ser escuchados.

El día de su presentación fue casualmente el mismo que el debate de Díaz, Sánchez y López para las primarias del PSOE. El aire que se respiraba era de reivindicación, pero también de querer cambiar las cosas, de aportar, de sumar. De proponer cambiar algunos hábitos del PSOE para acercarse más al ciudadano de a pie y resolver con ellos sus problemas cotidianos no a partir de las promesas de un mitin o un programa electoral sino desde la acción directa.

En mi condición no militante en ningún partido político, que ve las cosas desde la barrera (reconozco que es una posición cómoda), me gustó que tuvieran las ideas tan claras. ¿Y su líder, las tiene?, ¿tiene la receta para recuperar el apoyo electoral de su partido durante sus mejores años?.  Esta es la cuestión. 

En una España como la actual donde el bipartidismo del PP y del PSOE se resiste a desaparecer, y que los partidos nacionales emergentes de Podemos y Ciudadanos no terminan de consolidar su discurso, con cambios congresuales y asamblearios para adaptarse a su nicho electoral, quien "enamore" más al ciudadano, quien se ponga mejor en su piel, quien más empatice con sus circunstancias de la vida cotidiana y aporte soluciones, será quien más fácil tendrá de convencer al electorado con su programa de acción social.  Y el momento de hacerlo es ahora, porque nunca es tarde si la dicha es buena para ponerse al servicio del ciudadano y serle útil.



Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna del periódico Alicante Prese en este enlace

miércoles, 24 de mayo de 2017

iglesia de San Bartolomé, en Jávea









En el centro de Jávea, casi presidiendo la localidad, y méritos tiene. Es la iglesia de San Bartolomé. Fue fortaleza antes que iglesia y, más tarde, ambas cosas. Su torre ábside de planta cuadrada que alberga el prebisterio es del siglo XIV, construida para proteger a la población de los ataques corsarios. El resto de la nave gótica es del siglo XVI.

Construida con tosca, una piedra extraída de la cova tallada situada a nivel del mar bajo el Cabo San Antonio, tiene gruesos muros que le dan una sensación de solidez.




Es un edificio religioso de estilo gótico, de una sola nave con capillas laterales entre los contrafuertes. La bóveda es de crucería estrellada. De escasos adornos en el interior. En el exterior hay dos puertas, la de San Bartolomé, con un arco apuntado; la lateral, también gótica, dedicada a San Gil, con escalinata. 





Tienen escasos adornos ornamentales con decoraciones vegetales de hojas de cardo y bolas, además de los escudos heráldicos de los Señores de Jávea D. Bernardo Sandoval Roxas y Mendoza y su esposa Dña Francisca Enríquez y Luna a izquierda y derecha. El conjunto se remata con almenas y tiene dos balcones amatacanados  sobre las puertas. A pesar de la sobriedad, es una iglesia muy bella por dentro y por fuera.


Está considerado Bien de Interés Cultural y fue declarada Monumento histórico-artístico.

Muy cerca, está el mercado de abastos y el Ayuntamiento. Todos, además de los edificios civiles que los rodean, construidos con tosca, dan al conjunto un precioso equilibrio.






La visita nos abre el apetito pero es pronto para buscar un restaurante para ir a comer. Nos recomiendan “Ca Rosa”, un lugar para el tapeo a media mañana ó a media tarde (cierra a medio día) en la calle Tossal de Dalt, nº 3. Cuando entras a través de una gran puerta de madera te sientes como en casa. Bajo vigas de madera y muros de tosca, hay que dejarse llevar con lo que nos ofrezcan y lo que tengan. Es una cocina casera hecha con cariño. Tanto que el precio es un regalo. Este bar es una sorpresa que bien merece una parada en el camino. Tu estómago te lo agradecerá, tu digestión también. Y luego que tu imaginación corra esperando que entre en esta posada el Capitán Alatriste …


martes, 23 de mayo de 2017

Morir de éxito




“Una cosa así, no me la merezco”, “esto no me puede pasar a mí”,  … Estas son algunas de las manifestaciones que hacen aquellos que mueren de éxito.

Morir de éxito es una de las experiencias más dolorosas para un emprendedor, ya sea en el sector empresarial, cultural ó social. Se muere de éxito cuando un proyecto con una proyección extraordinaria no cumple las expectativas del consumidor final y fracasa. También porque el proyecto evoluciona más rápido de lo esperado y no se sabe ó no se puede reaccionar a tiempo para aportar soluciones.

Nokia encabezaba la lista de ventas de las empresas del sector de teléfonos móviles pero no apostó por los smartphone como su competencia y se quedó fuera de esa lista. Algo parecido le pasó a Kodak, líder mundial en cámaras de fotos y en el revelado de calidad, al no apostar por las cámaras digitales, casi desapareció del mercado.

Para gestionar el éxito de forma adecuada es necesario que el líder se apoye en las personas de su equipo, en su grupo. Y todo desde la   humildad, la honestidad y la colaboración con el colectivo, aceptando las críticas constructivas y los consejos bienintencionados. Como dijo Mandela, “me gustan los amigos que tienen pensamientos independientes porque suelen hacerte ver los problemas desde todos los ángulos”.

Al sobrellevar el éxito se tiene que tener en cuenta que no se debe destacar más que la organización de la escala superior. Un jefe de sección, por ejemplo, no puede tener mejor coche que el del Director General de la empresa y aparcarlo junto a este para que todos los empleados de la empresa vean la diferencia. Hay que gestionar bien el triunfo pero no desde la arrogancia.

Cualquier proyecto, sea de la naturaleza que sea, no es conveniente confiarlo todo en la suerte, tiene que haber una base sólida respaldada, por ejemplo, desde la experiencia.

En una sociedad como la nuestra con una alarmante crisis de valores te puedes encontrar de todo, bueno y malo. En muchas organizaciones, por pequeñas que sean, la envidia, la mentira, la difamación gratuita, la puñalada trapera, son plato del día. En vez de hacer grande la organización con el concierto y la comunión de todos. Esto también puede hacer fracasar un proyecto que tenía una proyección extraordinaria y un amplio apoyo social.

En un mundo tan competitivo como el nuestro sólo falta que quienes tienen que sumar, resten; quienes tienen que contribuir al éxito de la organización, pongan palos en la rueda para impedirlo.

En cualquier circunstancia, seamos positivos y como dijo Groucho Marx en una ocasión: “esfuércese, póngase manos a la obra y haga que las cosas ocurran. No es fácil, pero si se aplica a su tarea y persevera, es asombroso ver como en una sociedad libre puede uno llegar a ser tan grande como uno quiere”.



Este escrito se escribió por primera vez en mi columna de Alicante Press, periódico digital, en este enlace

lunes, 22 de mayo de 2017

Museo de la Volvo Ocean Race


En el Día Internacional de los Museos (por el 20 de mayo de 2017), visitamos el Museo de la Volvo Ocean Race en Alicante, organizado por la Real Liga Naval Española – Delegación de Alicante.

La Volvo Ocean Race es la regata oceánica por equipos y con escalas más dura y más larga del mundo. Se organiza cada tres años durante casi 9 meses. En las últimos tres ediciones Alicante ha sido el puerto de salida, volverá a serlo el 22 de octubre de 2017 y ya se sabe que también lo será en las dos regatas de los años siguientes.


Esta regata nació en 1973 con el nombre de Whitbread. Cambió de nombre en la regata 2001-2002 en la que pasó a llamarse Volvo Ocean Race. En esta novena edición se produjo también el cambio de propietario y una nueva escala: Escandinavia. “Esto es increíble, inimaginable, mucho mejor de lo que nadie puede esperar”, dijo John Kostecki en la meta en Kiel como ganador de esta regata de ese año y añadió que “aquí está un deporte de vela de primera línea. Tengo una medalla olímpica pero por supuesto esto es lo mejor”. Kostecki ganó dicha medalla, la Volvo Ocean Race y la Copa América.









La Volvo Ocean Race tiene su museo en Alicante. En su recepción se expone una reproducción del velero del equipo femenino del SCA, construida con 100.000 piezas de Lego, que participó en la regata del 2014-2015.





Es un recorrido por la evolución de esta regata, donde podemos conocer más del diseño de estos veleros, imaginar a través de sus fotografías y vídeos cómo se vive, se sufre y se disfruta esta competición a bordo de estos veleros y en donde encontraremos en diversos paneles frases célebres de algunos de sus protagonistas y vídeos con entrevistas a través de las cuales se cuenta la experiencia de muchos de los que han sido miembros de alguna de las tripulaciones de estas embarcaciones.




Hay un simulador de la regata para experimentar lo que se siente a bordo de estos barcos y se visita el casco de uno de sus veleros, ambas actividades sólo se pueden visitar los fines de semana. Brasil 1, el velero, de la clase Volvo Open 70, tiene un mástil de 31,5 metros de altura, 21,5 metros de eslora muy bien repartidos y compartimentados en su interior. Dentro del casco del velero cuesta imaginar cómo soportan tantas millas en un espacio tan pequeño al vaivén de las olas, del viento y con la velocidad de estos veleros. Por esto último se les llama la Fórmula 1 del mar.









Desde una amplia cristalera del museo se puede ver el centro de control de la regata a partir de grandes pantallas y de los monitores de diversos ordenadores. Es un centro de tecnología y comunicación vía satélite. También tiene juegos para los más pequeños.


Es visita obligada para el que le gusta el mundo de la náutica y de las regatas. Para ubicarlo, está situado en la denominada Zona Volvo del puerto de Alicante, muy cerca del hotel Spa Porta Maris y del hotel Meliá, detrás del club social de la Marina Deportiva de Alicante.


Pascual Rosser Limiñana

Delegado Real Liga Naval Española en la provincia de Alicante

domingo, 14 de mayo de 2017

por dónde va, triunfa


Es objeto de todas las miradas, por donde va triunfa. Por su belleza. Por su estilo. Por su color. Por su diseño.

Podemos disfrutar de él porque Jesús quiso cumplir un sueño. Tuvo el impulso y la decisión de convertir una ilusión en una realidad. Fue su empeño y determinación lo que determinó el éxito de conseguir su reto.






Todo empezó desde pequeño. A Jesús le gustaba desmontar juguetes, máquinas y motores, ver su funcionamiento y volverlos a montar. ¡Y funcionaban mejor que antes de desmontarlos!. Empezó a trabajar muy pronto, con 14 años. Era otra época. En un taller de reparación de motores. Desde el principio demostró habilidades en sus tareas, empeño y muchas ganas de aprender. 

Pasó su vida laboral entre automóviles. Se hizo un experto. Desde toda España iban a su taller para resolver problemas de vehículos clásicos que no arreglaban en otros talleres. Recuerda con agrado como resolvió el problema del por qué de un ruido extraño de un Rolls Royce.

Cuando se jubiló recorrió toda Francia buscando un coche del que se enamoró desde hacía tiempo. Sería cumplir un sueño tener ese coche: un Peugeot 201 D de 1935. Y lo encontró, pero en un estado lamentable. Descolorido, oxidado y con muchas piezas rotas. Aunque el motor estaba en perfecto estado. Merecía la pena dedicarle tiempo y esfuerzo para volverle a dar la vida y el esplendor que se merecía circulando por carreteras y calles. No era tarea fácil pero se propuso este reto. Compró ese vehículo, planos y piezas originales recorriendo por Francia y España establecimientos y talleres especializados en vehículos clásicos.

En su taller de Orihuela le dedicó todo el tiempo necesario para que pudiera circular con seguridad, cumpliendo los requisitos legales para que un coche pueda rodar en España. 

Este Peugeot 201 D (1935) nace como idea a partir de 1922 cuando Jean-Pierre Peugeot se incorpora a la dirección de esta Compañía, iniciando un proceso de modernización de esta empresa fundada en 1891. A partir de este vehículo, Peugeot identificará sus modelos con tres dígitos con el cero en medio. El objetivo de este nuevo modelo era conseguir un coche fiable, cómodo, económico y capaz de transportar a cuatro personas. La presentación oficial del modelo 201 fue en el Salón del Automóvil de París de octubre de 1929. Las líneas de este auto fueron sencillas, más armoniosas que las de los modelos anteriores. En el Salón del Automóvil de octubre de 1931 se presenta el modelo “confort” con su parrilla cromada. Es el primer auto de serie a nivel mundial con un gran avance tecnológico. En 1935 cambia la silueta del 201 con un perfil tipo “fastback” con la rueda de repuesto integrada en el baúl. Es el 201 D. El motor es de 4 cilindros de 1,307 centímetros cúbicos que generaba 28 caballos.

Jesús trabajó duro y consiguió restaurar este coche y pintarlo de azul cobalto y amarillo vainilla, que lo hacen objeto de todas las miradas por lo precioso que es, donde va triunfa. Le dan premios en todas las exhibiciones y concursos de coches antiguos y clásicos a los que asiste.

Con este Peugeot de 1935, Jesús triunfa también con su historia. Porque el que se empeña en cumplir un reto, un sueño, lo alcanza. Me gusta la humildad de Jesús, quizá reflexiona que “debes siempre luchar por ser el mejor, pero jamás debes pensar que ya lo has logrado”, parafraseando a Juan Manuel Fangio, automovilista argentino 5 veces campeón de Fórmula 1, y seguro que está de acuerdo con Fernando Alonso, automovilista español 2 veces campeón de Fórmula 1 y 3 subcampeón, cuando dijo que “yo no creo estar en condiciones de decir que soy el mejor. Lo único que sé, es que puedo sacar el cien por cien del rendimiento del coche que me den”. Jesús lo ha demostrado con su Peugeot 201 D.

Conocí a Jesús, su historia y su coche, en un evento solidario organizado por el Rotary Club de Guardamar a favor de la Asociación  de Salud Mental de esa localidad, en una exhibición de coches antiguos y clásicos a propósito de este evento. Rotary Internacional es la mayor organización de voluntarios del mundo con la que fomentan el compañerismo, la tolerancia, la solidaridad y la paz para hacer de este un mundo mejor.



Publicado este artículo con anterioridad en mi columna del periódico Alicante Press. Puedes verlo en este enlace 

domingo, 7 de mayo de 2017

retrato del rey Carlos I de España y V de Alemania


Este año se conmemora el 500 aniversario de cuando Carlos de Gante llega a España para ser proclamado rey de Castilla y Aragón (19 septiembre de 1517). Va a ser el primer rey de España “desde los reyes godos ya que sus predecesores lo habían sido de uno de los reinos que la constituían” (1). Y también va a ser el primero, al ser el primer rey de España con el nombre de Carlos.











Llegó por mar, con una gran flota de 40 barcos que le acompañaron. Por un cálculo erróneo arribaron a la ría de Villaviciosa cuando se le esperaba en Santander. En tierra, organizó los preparativos para su entrada triunfal en Valladolid para su proclamación como Rey. Pero antes, acompañado de su hermana Leonor, quiso ir a visitar en Tordesillas a su madre, la reina Juana de Castilla, y a su hermana Catalina. Carlos I juró como rey en las Cortes de Castilla reunidas en Valladolid el 9 de febrero de 1518.

¿Cómo era Carlos de Gante en ese momento crucial de la historia de España?. Tenía 17 años, no hablaba español por lo que su capacidad de comunicación con sus súbditos era en francés ó traducido a través de otras personas, de mirada fija, carácter introvertido y de religiosidad incipiente. De media estatura, con ojos azules, dominadores, nariz aguileña y mandíbula prominente. Laurent Vital, cronista flamenco que viaja con el rey, lo describe en 1517 como “Carlos, nuestro Príncipe y señor soberano que Dios ha elegido y llamado para ser uno de los más poderosos príncipes de la Cristiandad”.

A lo largo de su vida le gustaron los relojes, la cartografía y - especialmente - la música. Educado desde niño al refinamiento musical en la corte de su tía Margarita en Marinas aprende a tocar muy bien el clavicémbalo. Su Capilla flamenca y española le acompañará en sus viajes por toda Europa.








Aficionado a las justas, juegos de caña y torneos, “es tan diestro cuanto otro caballero lo sea en su corte” (3). Valladolid fue la primera ciudad española en organizar unas justas (1517). Los primeros torneos los dedicó a una dama, Germana de Foix, su abuelastra, última mujer del rey Fernando el Católico.

Carlos I pronto aprendió la lengua castellana con total soltura. Además del francés y el español, también hablaba el italiano y chapurreaba el alemán, idiomas de sus dominios.

Le gustaban las armas y las artes de la guerra. El embajador Salinas, representante de su hermano Fernando en la corte imperial manifestó que en su paso por los Alpes “... va vestido de soldado. Quiere pasar los puertos en compañía de los soldados, y a la causa va de este atavío. Es muy gran placer de verle tan sano y alegre en estos trabajos”. Hombre de guerra, Carlos V también lo fue de la paz como un objetivo deseable y la buscó de forma permanente.





Con 25 años, después de la victoria en la batalla de Pavía, era una persona “de cuerpo bien proporcionado, buen brazo, ojos inquietos y mirada grave, pero no cruel ni severo” (3). Y Cantarini añade que “el Cesar es de pocas palabras, es poco afable en el trato, tiene gran ambición de combatir y desea encontrarse mucho en una jornada de guerra. No se eleva mucho en las cosas prósperas ni se deprime en las adversidades. Verdad que siente más la tristeza que la alegría, conforme a la cualidad de su carácter melancólico. En estas grandes victorias alcanzadas contra el rey (de Francia) tuvo mucha moderación, no se vio una señal de insolencia ni en las palabras ni en movimiento alguno”. Eso sí, era rencoroso,“el César recuerda las injurias que le hacen, las que no puede olvidar tan fácilmente” (3).










Hombre de una sola mujer desde que casó con su prima Isabel en 1529, hija de Manuel I, rey de Portugal. Un año después ya había nacido Felipe, su primogénito. Carlos V pidió a Tiziano un cuadro de su mujer “retratando una figura exquisita de aquella emperatriz que enamoró a toda la Corte. … estampa evanescente de la emperatriz, para convertirla ya para siempre en un personaje de leyenda” (4).







El cronista Pedro Mexía hizo balance en 1549 de los 33 años ya cumplidos de su reinado manifestando que “quisiera acordar y hacer consideración del valor y autoridad e la justicia e igualdad  con que ha gobernado estos reinos, y la paz y la quietud que en ellos ha puesto y en que hoy día están, y los que se han adquirido y juntado con ellos en muchas partes y en los últimos fines de la tierra, en tan grandes distancia de mares y tierras, y el oro y plata y riquezas que dellos se han traído, que parecerá increíble a los siglos venideros y vímoslo por nuestros ojos, y los poderosos reyes dellos vencidos y cautivos”Narración esta de un cronista que, por muy asalariado que fuese, tuvo motivos para contar las gestas de este rey y emperador tan grande para la historia de España y de Europa.

En 1549 Carlos V estaba en lo más alto de su éxito. Su satisfacción era grande, así lo vemos en el cuadro que Tiziano le pinta a caballo, con armadura, lanza, cabalgando orgulloso por los campos de Muhlberg.


Para Carlos I de España y V de Alemania el honor forma parte de su argumentario personal y el mayor objetivo de cualquier caballero renacentista. Según Alonso de Santa Cruz "fue amigo de buenos y virtuosos y enemigo de malos y mentirosos".


Bibliografía consultada:

 “De Carlos I a Juan Carlos I”, José Antonio Vaca de Osma. (1)
 “España, centro del mundo. 1519-1682”, Robert Goodwin. (2)
 Cantarini, embajador veneciano (3)
 “Carlos V. El Cesar y el Hombre”, Manuel Fernández Álvarez (4) 
“Carlos V”, Luís Suárez.
“Carlos Emperador. La vida cotidiana en la época de Carlos V”, Mónica Calderón

Retratos y mapa: 

1) Carlos de Gante, retrato de Bernard van Orley
2) Mapa: Herencia de Carlos V
3) Carlos V con perro, de Jacob Seisenegger
4) Isabel de Portugal, por Tiziano
5) Emperador Carlos V, por Rubens
6) Carlos V, por Tiziano.



"Azul, verde, turquesa", también en papel



Hay un dicho popular que dice que en la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Plantar un árbol que de fruto y/ó de cobijo ó sombra a quien quiera disfrutar de ella. Un hijo que lleve nuestros apellidos y que ayude a sus padres cuando se hacen mayores. Un libro donde contar experiencias, recuerdos ó ficción que compartir con los demás. Las tres pueden dar grandes satisfacciones.






Cuando hace unos días recibí mi primer libro en papel, publicado en Amazon, después de publicar tres e-book, me produjo una gran ilusión. Lo cogí entre mis manos con extraordinario cariño, especialmente emocionado. Su título: “Azul, verde, turquesa”, mi primera novela corta. Es una historia de sentimientos, recuerdos, y superación, con el mar como trasfondo, donde el liderazgo y el compañerismo son imprescindibles entre sus protagonistas.

Este es su enlace, si lo quieres leer ó regalar. A un precio testimonial tanto en e-book como este en papel, porque lo importante es que lo leas, que te guste, y entonces será para mí el mejor de los regalos.

Con “Azul, verde, turquesa”, también en papel, he cumplido el dicho popular que he mencionado al principio. Aunque no creo que tenga más hijos y no se si plantaré otros árboles, sí quiero seguir escribiendo y muy pronto verá la luz una novela que he titulado “Itaca”. 

Caí y Abel




El Mediterráneo sabe de muchas guerras. Por sus aguas ha pasado de todo. Desde las civilizaciones antiguas hasta nuestros días. La ambición de poder, la rivalidad y ese carácter bélico del que se cree más fuerte, ha dejado huella en sus riberas.

No hay día que pase que no haya que reivindicar la paz. Atrocidades, abusos, violencia desmedida, Caín y Abel personalizados en líderes de ayer y de hoy que no se dan tregua.

Cuando vemos las secuelas de la guerra, cuando vemos el desgarro, la rabia, la impotencia de las víctimas, de aquellos que han perdido a seres queridos ó los que lo han perdido todo de la noche a la mañana porque un misil ha reducido su casa a escombros, cuando vemos todo eso no podemos quedarnos quietos. Aunque tampoco podemos aplicar la ley del Talión, ojo por ojo, diente por diente. Esta forma de actuar no conduce a nada bueno.

¿Qué podemos hacer?. La respuesta ya nos la dio la madre Teresa de Calcuta al manifestar que “a veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si faltara esa gota”.

Hay que motivar acciones para emprender la paz, hay que ponerse a andar sin olvidar, como dijo Gandhi, que “no hay camino para la paz, la paz es el camino”.

Una solución, la de Marco Aurelio, Emperador Romano, “la mejor venganza es ser diferente a quien causó el daño”, frase que bien puede aplicarse también a las pequeñas batallas, a las rencillas cotidianas.

No hay que tener miedo para reivindicar la paz, la convivencia pacífica. Hay muchas maneras de hacerlo: desde la palabra, desde los gestos, con la música, … El pasado 8 de abril, en el Gran Teatro de Elche, jóvenes músicos de diversas nacionalidades ribereñas del Mediterráneo participaron de un concierto de música clásica a favor de la paz del proyecto “Sinfonía Mediterránea por la paz”, organizado por el Distrito 2203 de Rotary Internacional a través de una Subvención Global de la Fundación Rotaria. No son ingenuos porque piensan que con conciertos como este están más cerca de hacer entre todos de este un mundo mejor. En este mismo sentido se expresa Daniel Barenboim, argentino-israelí, director de orquesta, y referencia mundial en la música clásica, cuando dice que sabe que “la música no va a resolver los problemas que hay en el mundo, pero sí sé que es muy útil para que se produzca la primera condición para el diálogo: la igualdad. En la orquesta todos somos iguales”. Daniel Barenboim y Edward Said, escritor palestino, fundaron la West-Eastern Divan Orquesta en 1999 para unir jóvenes de Israel, Palestina y otros países árabes para promover la convivencia pacífica y el diálogo intercultural.


Pascual Rosser Limiñana

Este arículo fue publicado con anterioridad en mi columna en Alicante Press, periodismo del siglo XXI. Lo tienes en este enlace

lunes, 1 de mayo de 2017

los desastres de la guerra por Francisco de Goya



El campo de batalla después de la contienda suele mostrar imágenes aterradoras. Cuerpos mutilados, rostros desfigurados, miembros ensangrentados, … Quedan atrás los gritos, las explosiones, las miradas de miedo, la rabia, el valor, el afán de venganza después de ver al compañero desangrándose en la trinchera, … En estas imágenes no hay heroísmo, hay desolación.




Después de un enfrentamiento armado, sólo queda un profundo silencio. Roto, quizá, por quien recoge los muertos para darles sepultura.

Estas imágenes, y aún peores, vio y pintó Francisco de Goya durante la guerra de independencia de España contra las tropas napoleónicas (1808-1814). Él, que miraba a Francia como el país de la libertad, nunca pudo imaginar que sus soldados fuesen tan bárbaros. Porque las escenas que pintó en sus grabados de los desastres de la guerra están llenos de odio del vencedor frente al vencido. Es cierto que representa a la soldadesca y no a los generales, pero estos consintieron esa barbarie.








Zaragoza fue una de las ciudades más asediadas de la guerra por las tropas napoleónicas. El General Palafox invitó a Goya y a otros artistas a ver las ruinas de la ciudad y a contar con su arte la heroica actuación de sus defensores y el resultado después del primer asedio. Lo que Goya vio en el camino a Zaragoza ya le dejó impresionado.

Goya reproduce en su obra el dolor, el ensañamiento, las violaciones, los que disfrutan del padecimiento de los demás, la muerte.

En todas las guerras los dos bandos hacen barbaridades. Goya fue testigo y pintó lo que vio. Al representar ese dramatismo con tanta realidad muestra también su asombro, la exclamación a tanta violencia. Al plasmarlo fue testigo de una dramática historia que nadie quería tener ni recordar.



Todas las láminas tienen un título crítico puesto por Goya como “Con razón ó sin ella”, “Y son fieras”, “Para esto habéis nacido”, “Estragos de la guerra”, “Que hay que hacer más”, ·No se puede saber por qué”,  “Yo lo vi”, …


Vimos esta exposición en el MUBAG Museo de Bellas Artes Gravina en Alicante con el título “Goya, testigo de su tiempo”.


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