sábado, 24 de junio de 2017

Bajo el sol



“Bajo el sol” es su título. Cada año la creatividad y el talento llenan de colores y de imaginación la plaza del Ayuntamiento de Alicante. Es en ella, centro neurálgico de la ciudad, donde se planta la Hoguera Oficial.



Pedro Espadero es su artista, su constructor y el alma de esta obra efímera que en la noche de San Juan será pasto de llamas de fuego. Entre sus ninots, diversos carteles informan al ciudadano las gracias de Alicante como ciudad mediterránea y festera: la pólvora, la música, la gente, la cultura de un pueblo, inunda calles y barrios de tradiciones y fervor cultural. Alicante como ciudad hospitalaria y por serlo, Alicante ciudad del respeto y de la tolerancia, de la convivencia y de la solidaridad. Alicante ciudad destino de culturas.



“Hoguera” de 20 metros de altura, de seis toneladas de madera y un remate en forma de sol  que tiene unos 15 metros de diámetro. También hay dos contrarremates con dos figuras femeninas situadas a 15 y 22 metros de altura cada una. Tiene unos 30 ninots de diferentes tamaños. También tiene diversos detalles en purpurina ó pedrería. Ha tenido un coste de 96.800.- eu.







Este monumento fogueril es una oda a un planeta justo y equilibrado entre seres humanos y animales, con crítica social sobre la destrucción de la naturaleza. el medio marino, el cambio climático, los refugiados, las religiones y la violencia doméstica.


Todo es un conjunto donde destaca el color y la luz de esta ciudad hospitalaria que invita a participar de la noche de San Juan para que el fuego espante los malos espíritus y purifique las buenas intenciones a personas de bien para entre todos conservar esta tierra nuestra que nos acoge y nos da cobijo.

Construida con el estilo alicantino propio que nos distingue de los monumentos Falleros. Este estilo alicantino es el de los monumentos estilizados y con sobriedad, del que fue Gastón Castelló su precursor. 

Y por poner más diferencias con las Fallas, si es que hiciese falta diferenciarlas y para que no sea sólo por el estilo, hay otras como es el tamaño, más pequeñas, el calendario al inicio del verano y la popularidad de la fiesta tomando la gente la calle como un gran escenario donde se desarrolla todo: las Hogueras, las barracas, los racós, las mascletás, … 

mascletá Hogueras de San Juan en Alicante











Un fuerte olor a pólvora, mucho ruido, al aire libre, humo. Es difícil imaginar a quien no lo ha visto y quién no lo ha oído alguna vez el placer de escuchar de cerca una mascletá.



Cuanto más cerca mejor, dentro de los límites de las medidas de seguridad que imponen bomberos y autoridades. Tanto que retumba el suelo con las explosiones, la ropa vibra y nuestros tímpanos reventarían si no tomáramos nuestras precauciones.

Dicen que las mascletás nacieron como un desafió entre amigos, luego entre bandas, después entre barrios, a ver de quién quien era la más ruidosa y la más impresionante. Hoy forma parte de las Hogueras de San Juan de Alicante, y con ellas de otras fiestas populares.



Alrededor de la plaza de los Luceros de Alicante, punto de encuentro de varias avenidas, todas se llenan de gente para escuchar estas explosiones que, desde hace unos años, iluminan con colores al explotar en el cielo.

Desde donde la veas, desde donde la escuches, sea desde el suelo, sea desde terrazas y azoteas, el espectáculo y su efecto llamada es único. Si tienes oportunidad, no te la pierdas, no te arrepentirás. 




Hay motivo

Siempre hay algo que celebrar, y si no lo hubiera habría que inventarlo. Un acontecimiento familiar, laboral o  social, en el que compartir lo mejor de ti mismo con tu entorno más cercano. 



Recientemente he estado en Milán por razones laborales con un grupo de personas. También tuvimos tiempo para el ocio y pudimos disfrutar de la visita a Il Duomo, catedral de bella fábrica, la tercera más grande del mundo después de Roma y Sevilla; el Cenacolo de Leonardo da Vinci, ... Durante la cena de clausura de este viaje  uno de los comensales nos invitó a brindar, preguntando si había motivo .... Todos dijimos que si lo había y brindamos deseándonos lo mejor en la vida. Habíamos pasado unos días inolvidables entre amigos, también entre compañeros en el ámbito comercial. Brindamos con la satisfacción de haber compartido buenas sensaciones durante el viaje; también porque un equipo español, el Real Madrid, había ganado esa noche la Champion League contra el Juventus.

Les pregunté si sabían de donde venía la costumbre de brindar si "hay motivo" ....  Conté que en el siglo pasado estaba mal visto entre la nobleza tomar bebidas alcohólicas en público y que para hacerlo uno de los comensales se ponía de pie y levantando la voz para que todos le escucharan y la copa con una de sus manos,  preguntaba a los comensales: “¿hay motivo?” a lo que los asistentes manifestaban “¡hay motivo!". Esto le pasó al periodista Wenceslao Fernández Flores en Alicante. Vino invitado para degustar diversos arroces cocinados según las recetas de esta tierra. En uno de los banquetes a los que asistió para cenar el arroz caldoset fue testigo de esa "ceremonia", buena excusa debió pensar para acompañar las viandas con un buen vino y licores. "De pronto se puso en pie un caballero con casaca y peluca y, gravemente preguntó, si en conciencia había motivo. - Sí, sí, ¡hay motivo, hay motivo!, clamaron todas las damas y todos los uniformes y alzando las copas, bebieron". Así lo cuenta José Guardiola y Ortiz en su libro “Gastronomía Alicantina”, editado junto a “Los Conduchos de Navidad, de Francisco Martínez Montiño, cocinero del Rey Felipe II”.

Alguno de los comensales me miró con cierta incredulidad. Quizá tenías otra versión. Allá él, bien le vendría leer esta maravilla literaria de la buena mesa y la cocina alicantina, con anécdotas muy “jugosas” ocurridas en estas tierras hospitalarias.

Cualquier excusa es buena para disfrutar del momento cuando “hay motivo” y si no lo hubiera, te lo inventas. 

Publicado este artículo con anterioridad en este enlace


domingo, 18 de junio de 2017

Yo también pegué carteles en las elecciones de 1977 en España




Yo también pegué carteles en las elecciones generales de 1977 en España. No fue casualidad. Mis padres, Pascual Rosser Marín y Mª José Limiñana Mañes, estaban metidos en política desde mucho tiempo antes de la muerte de Franco. Formaron parte de la Platajunta, agrupación de partidos y simpatizantes políticos a favor de recuperar la democracia en España. Antes de todo esto, mis padres formaron parte del ala progresista de Acción Católica.




Recuerdo como contaba mi padre que junto a José Rovira y mi madre recorrían los pueblos y ciudades de la provincia de Alicante explicando el contenido del Concilio Vaticano II. Tanto hablar de las libertades descritas en dicho Concilio que Barrachina, Obispo de Alicante, prohibió esos encuentros y se terminaron esas charlas que llenaban Iglesias y teatros y que empezaban a abrir los ojos y las mentes de muchos que se habían conformado con la vida que llevaban en la España franquista de los años 60. Mis padres no aceptaron que callaran su voz y siguieron haciendo esas reuniones a puerta cerrada entre amigos y personas de todos los sectores de la sociedad. 







De todo esto nació la idea de fundar en 1976, junto con Joaquín Ruiz Jiménez, el partido político Izquierda Democrática, de orientación Demócrata Cristiana de "centro -centro izquierda". Posteriormente, se unieron a la FDC (Federación Democracia Cristiana), una misma candidatura electoral con todos los partidos democristianos en España, salvo el grupo democristiano de Oscar  Alzaga que se integró en la UCD.

En casa vivíamos con mucha ilusión las nuevas elecciones. Era un hervidero político con reuniones con amigos afiliados en el PSOE, PSP, PCE, UCD, además de los Democristianos, incluso con alguno de FN. Tal era el clima de tolerancia que vivíamos en casa. 



Y sí, yo también pegué carteles en las elecciones de 1977, las primeras libres después de 40 años. Tenía entonces 15 años. Acompañábamos a nuestros padres en la campaña electoral de FDC de 1977 en Alicante. Una noche pedí acompañarles a pegar carteles. Tenía mucha curiosidad y ganas de participar en ese acto de libertad que hasta hacía muy poco había estado prohibido. Mis padres inicialmente no estuvieron de acuerdo. El Comité Electoral de FDC en Alicante lo vio bien, que podía pasar salvo alimentar más mi curiosidad. Y pasó. Fuimos a pegar carteles mi hermano Paco y yo, junto con militantes democristianos. Y pegándolos en una pared cerca de donde estaba y ahora sigue estando la sede de la Cruz Roja de Alicante tuvimos un percance. Un coche negro de grandes dimensiones, o a mí me lo pareció, dio un fuerte frenazo donde estábamos nosotros.  Bajaron del coche varios hombres con malas intenciones, vestidos con camisa azul y el logo de Fuerza Nueva. Nos increparon a viva voz, intentaron quitar los carteles a los adultos que iban con nosotros, forcejearon, pero de repente se detuvieron. ¿Por qué?. Porque había adolescentes en ese grupo. Al vernos, el mayor de ellos se compadeció, dijo que nos íbamos a asustar, ordenó que volvieran al coche y se marcharon. No pasó nada, pero el susto nos lo dieron. Tanto que aún me acuerdo con todo detalle. 




El día de las elecciones, 15 de junio de 1977, fue una fiesta social en toda España, el pueblo español fue el protagonista. Se ejercía el voto con total libertad desde hacía 40 años, para elegir a candidatos de partidos tan dispares como AP, UCD, PSOE, FDC, PCE, FN, .... Para el Congreso y el Senado. Ganó UCD con el 34,44 % de los votantes, seguido del PSOE con el 29,32%, ... 






En la provincia de Alicante el resultado fue diferente al total de España ya que la mayoría del electorado votó izquierdas. El PSOE obtuvo 215.534 votos y 4 diputados: Antonio García Miralles, Joaquín Fuster, Asunción Cruañes e Inmaculada Sabater; la UCD obtuvo 199.196 votos y 4 diputados: Luís Gámir, Francisco Zaragoza Gomis, Joaquín Galán y José Luís Barceló; y el PCE tuvo 50.799 votos y 1 diputada; Pilar Brabo. Para el Senado fueron elegidos Julián Andujar y Jose Vicente Mateo (independiente), ambos del PSOE, José Beviá de US-PSP y Roque Calpena de UCD. Alicante fue la provincia de toda España que más parlamentarias fueron elegidas, las antes citadas. En las ciudades más importantes de la provincia, salvo Orihuela, se impuso la izquierda.

miércoles, 14 de junio de 2017

40 años de democracia española

Hoy en España hablar de 40 años de Democracia es hablar de 40 años de Monarquía Parlamentaria. Es una realidad, es un hecho que forma parte de nuestra historia.






Es justo reconocer el gran papel que tuvo la Monarquía para que este proceso fuera posible. Fraguado desde el exilio por Don Juan, llevada a cabo en España por Don Juan Carlos desde el equilibrio necesario para el paso de la dictadura a la democracia. Como dijo José María Ansón, Presidente Fundador de La Razón, “Don Juan Carlos  fue el motor del cambio. Recibió todos los poderes de la dictadura y supo renunciar a ellos para que el pueblo pudiera ejercer la plena soberanía”.





Don Juan Carlos también fue el líder que formó un pequeño equipo de personas con los que lideró el cambio de régimen. De la ley a la ley, a través de la ley. Es indudable también el reconocimiento social en este proceso que se merecen personas como Torcuato Fernández Miranda, Fraga Iribarne, Adolfo Suárez, Felipe González, Santiago Carrillo, Jordi Pujol, …









Fue un proceso complejo que se realizó con sumo cuidado. Sin derramamiento de sangre. Sin ruptura, porque era inviable en aquellos tiempos. Poco a poco. Pasando por la reforma política de 1976 aprobada en referéndum, hasta las elecciones generales del 15 de junio de 1977.



Ese miércoles 15 de junio de 1977 fue el gran día, la fiesta de la democracia, el voto en libertad para elegir a los miembros de las Cortes Generales: el Congreso de los Diputados y el Senado. El entonces Presidente del Gobierno, Adolfo Suarez, nombrado el 3 de julio de 1976 por SM el rey Don Juan Carlos para desarrollar la reforma política, convocó estas elecciones a través del Real Decreto de 20/1977 de 18 de marzo.





UCD, PSOE, AP, PC, PSP, PDC, PNV, FDC, … Fueron siglas de algunos de los partidos que se presentaron a estas elecciones. Con una participación del 78,83 % del electorado, el resultado de la votación fue la victoria de UCD de Adolfo Suárez con un 34,44 % de los votantes, seguido por el PSOE de Felipe González con el 29,32 %, el PCE de Santiago Carrillo con el 9,33 %, la AP de Fraga Iribarne con el 8,21 %, … 


Con estas elecciones se abrió el proceso constituyente que culminaría en la constitución española de 1978 aprobada en referéndum por el pueblo español, constituyéndose el estado español en una Monarquía Parlamentaria.  


martes, 6 de junio de 2017

navegando por el Lago de Como


Navegar por aguas de interior también tiene su encanto y más si es por un lago de grandes dimensiones. Sus aguas bañan multitud de pueblecitos que se han desarrollado desde antaño a su vera. Sus casas, sus iglesias, sus palacios, sus villas y sus calles llegan hasta la misma orilla, de lejos parece que emergen desde sus profundidades piedra a piedra, ladrillo a ladrillo.





Navegamos por el Lago de Como, en la región de Lombardía, en Italia. Situado a 199 metros sobre el nivel del mar, tiene una superficie de 145 km2 con 416 metros de profundidad. En forma de Y, es el tercer lago más grande de Italia después del lago de Garda y del lago Maggiore.

En el puerto deportivo de Como, nos embarcamos en el vapor Concordia, de tres puentes. Construido en 1926 por los astilleros N. Odero die Sestri Ponente como un barco a vapor de época de los años 20 del siglo pasado. Tiene 53,77 metros de eslora y una manga de 6,42 metros. Con un gran timón de madera en su puente de mando, desde donde se gobierna esta embarcación.





Este vapor se impulsa por dos ruedas de paletas que son impulsados por motores de vapor de triple expansión y una distribución de Capriotti. Desde uno de los puentes en el interior de este barco se puede ver la máquina de vapor y la caldera, así como las palas de la rueda que lo impulsa a través de un cristal lateral. Con una capacidad para 385 personas sentadas, tiene dos salones cubiertos en dos puentes diferentes con 130 asientos, uno de estilo y otro más informal, además de diversos asientos en cubierta al aire libre.


Al toque de su bocina, fuerte y escandalosa, zarpamos rumbo lago adentro. Por popa dejamos Il Duomo de Como, que se perfila en el horizonte por encima de tejados y terrazas. 

Una avioneta nos sobrevuela para aterrizar con sus patines sobre el agua. Una lancha taxi pasa cerca del vapor a gran velocidad. Pueblecitos por ambas riberas. Palacios, casas señoriales, donde se hospedaron Napoleón Bonaparte, Giuseppe Verdi ó Winston Churchill, así como grandes villas de famosos como la de George Clooney ó la de Luchino Visconti. Este lago ha sido inspiración de pintores como el paisaje de La Gioconda ó La última cena de Leonardo da Vinci, también ha sido escenario de películas como “El ataque de los clones” ó “Casino Royale” (James Bond).





Desembarcamos en uno de sus pueblecitos ribereños, Bellagio. El paseo marítimo es su ajetreada fachada desde donde nacen multitud de bonitas callejuelas que suben escalón arriba franqueadas por tiendas con productos de la tierra: pañuelos, cerámica, joyas, platos y bandejas de madera, así como productos alimenticios propios de esta tierra donde no falta el queso. Buen gusto, lujo, muy orientado todo al turismo.





Abarloado al embarcadero, nos embarcamos de nuevo en el Concordia. En cubierta, nos recuperamos con unos refrescos del intenso calor de primeros de junio, pero esta travesía ha merecido la pena. De repente se levanta viento y amenaza lluvia, aunque sin consecuencias. Una buena singladura entre amigos que nos invita a repetirla en otras aguas.

hacia donde




Corrió hasta desfallecer. No sabía hacia donde, pero tenía que correr lo más rápido posible. Cuando sus piernas no dieron más de sí, se paró. No sabía dónde estaba. Se sentó en el bordillo de una acera. Miró aterrado su ropa y sus brazos cubiertos de sangre. Se palpó el cuerpo, nada le dolía. No era su sangre. Sin embargo, sí sentía un gran desasosiego. Se puso a llorar, desconsolado.

Se le acercó una anciana que se parecía a su abuela, pero no era su abuela. Le miró un hombre, al que sonrió, sus rasgos eran muy parecidos a los de su padre, pero sólo lo eran, tampoco era su padre. Se le arrimó una mujer. Se sentó a su lado. Sacó de su bolso un pañuelo blanco inmaculado y limpió con él la sangre. Creyó escuchar que su madre le llamaba a gritos desde lejos, ¿John, dónde estás?, buscándole de forma desesperada, pero fue una mera ilusión.

Le hablaban, pero no oía nada.  Quería hablar, pero no podía. Estaba en schock. Lloraba sin encontrar consuelo. 

Su mirada estaba marcada por el terror. A su alrededor ambulancias y coches de policía iluminando la noche con la luz de sus sirenas. A sus 9 años no podía contener sus nervios, le temblaban todas las extremidades.

Quería irse a casa, quería reunirse con sus padres. Recordaba haber ido con ellos a un concierto en el Manchester Arena. Recordaba escuchar una fuerte explosión y ver amigos del colegio saltar por los aires. Salió a la calle gritando con todas sus fuerzas y corriendo sin parar en la estampida del pánico. 

En otra parte de la ciudad unos padres buscaban a su hijo. No podían creer que se hubiera escurrido de sus manos y perdido en el caos de la huida después de la explosión. No querían pensar que su hijo era una de las víctimas por la onda expansiva de la bomba. Preguntaron a la policía, en los hospitales, a los transeúntes que iban por la calle. Nadie lo había visto. No era el único niño perdido en esa dramática noche, a otros les había pasado lo mismo. Pero esto tampoco era un consuelo.

Una situación como ésta ¿ hacia dónde nos lleva ?. En un mundo civilizado como el nuestro no podemos permitir que la violencia engendre más violencia. El odio, la venganza, la rabia, no conducen a nada. Es fácil decirlo desde la distancia pero no podemos responder con más bombas. Tiene que haber otros medios como la educación, la integración social, el respeto a las relaciones interculturales, el cumplimiento de la ley, ...

De la misma manera que John  encontró a sus padres y se fusionaron en un largo abrazo en plena calle, todos nosotros tenemos que abrazar la esperanza de tener un mundo en paz y poner los medios para conseguirlo.


Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna del periódico Alicante Press en este enlace 

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